Fiestas y Tradiciones
Molvízar renueva su histórica devoción a la Virgen del Rosario, antigua patrona del municipio
El Ayuntamiento de Molvízar recuerda la profunda devoción del municipio a la Virgen del Rosario, antigua patrona de la localidad, cuya historia, cultos y tradiciones continúan formando parte de la memoria colectiva de generaciones de molviceños.

La localidad ha celebrado este 7 de octubre una de sus tradiciones religiosas más arraigadas, culminando unos días de cultos dedicados a una imagen cuya devoción forma parte de la historia y la memoria colectiva de generaciones de molviceños.
Molvízar ha vuelto a encontrarse este miércoles 7 de octubre con una de las devociones que forman parte de sus raíces: la Virgen del Rosario, antigua patrona de la localidad y una advocación profundamente vinculada a la historia religiosa, familiar y popular del municipio.
Hablar de la Virgen del Rosario en Molvízar es hacerlo de una tradición transmitida de generación en generación. El paso del tiempo ha transformado las celebraciones, las costumbres e incluso la forma de organizar sus fiestas, pero ha permanecido el cariño de un pueblo hacia una imagen ante la que han rezado sus mayores y que continúa ocupando un lugar destacado en el patrimonio devocional de la localidad.
La festividad del 7 de octubre hunde sus raíces en una tradición mariana de siglos de historia. La devoción al Santo Rosario alcanzó una enorme difusión a través de la Orden de Predicadores, los dominicos, y su festividad quedó especialmente vinculada a la batalla de Lepanto de 1571. El papa san Pío V estableció entonces una celebración en acción de gracias que, con el paso del tiempo, desembocaría en la actual festividad de Nuestra Señora del Rosario.

Una antigua patrona que permanece en la memoria de Molvízar
En Molvízar, esta advocación adquirió una importancia especial. La Virgen del Rosario fue antiguamente patrona de la localidad, una condición histórica que explica el profundo arraigo que todavía conserva entre los vecinos.
Uno de los testimonios más significativos de esa vinculación nos conduce al 25 de diciembre de 1884, cuando la tierra tembló violentamente en Andalucía y especialmente en las provincias de Granada y Málaga. Aquellos terremotos dejaron una profunda huella en numerosos municipios y también provocaron miedo e incertidumbre entre la población.
En aquellas circunstancias, Molvízar buscó protección y consuelo en sus devociones. La memoria histórica local recoge una procesión extraordinaria de rogativa en la que Santa Ana y la Virgen del Rosario recorrieron juntas las calles de la localidad, un acontecimiento excepcional que constituye una de las estampas más significativas de la religiosidad popular molviceña.
Más de un siglo después, aquel episodio permite comprender que las imágenes religiosas han acompañado a los habitantes de Molvízar no solamente durante sus días festivos, sino también en momentos de dificultad, convirtiéndose en depositarias de esperanzas, agradecimientos y recuerdos familiares.




Una imagen ligada a generaciones de molviceños
La propia imagen de la Virgen del Rosario constituye también un valioso testimonio de ese pasado. Sus características reflejan diferentes momentos de su historia. Las cabezas de la Virgen y del Niño se encuadran en la tradición de la Escuela Granadina y están datadas entre los siglos XVII y XVIII, mientras que otras partes corresponden a intervenciones posteriores.
Se trata de una imagen concebida para vestir, cuyo aspecto ha ido acompañado a lo largo de los años por diferentes mantos, vestidos, ornamentos y elementos de su ajuar.
Entre 1937 y 1940, la imagen fue reconstruida partiendo de la cabeza de la Virgen y del Niño, elementos fundamentales que permitieron conservar la continuidad histórica de la talla. Décadas más tarde, a comienzos de los años noventa, fue objeto de una nueva restauración realizada por Antonio Díaz Fernández.
El cuidado de la Virgen tampoco se detuvo entonces. En 2007 se incorporaron un nuevo cetro y una media luna y, al año siguiente, se llevaron a cabo trabajos sobre los encajes de su manto y vestido, además de la pintura de los candeleros del trono.
Son intervenciones que hablan no solamente de conservación patrimonial, sino del empeño de distintas generaciones por mantener dignamente una imagen especialmente querida por el municipio.
Cuando los jóvenes preparaban durante todo un año las fiestas del Rosario
La historia de esta celebración está íntimamente ligada a la participación de los propios vecinos.
Durante años, la preparación de las fiestas de la Virgen del Rosario estuvo encomendada a una comisión formada por jóvenes del pueblo, mayoritariamente solteros. Después de la misa, el párroco daba a conocer los nombres de quienes asumirían la responsabilidad de organizar la siguiente celebración y, desde ese momento, comenzaba un año entero de trabajo.
Había que reunir los recursos necesarios y para ello se organizaban rifas, se vendían papeletas y se recorrían las casas solicitando la colaboración de los vecinos.
Entre las historias que han sobrevivido al paso del tiempo se encuentra una especialmente representativa del carácter comunitario de aquellas fiestas. En una ocasión, los jóvenes compraron un cerdo que fue alimentado gracias a la colaboración de los vecinos, para venderlo posteriormente y destinar el dinero obtenido a sufragar los actos dedicados a la Virgen.
Puede parecer una pequeña anécdota, pero encierra buena parte de lo que significaban estas celebraciones: cooperación, convivencia y un pueblo entero participando, cada cual según sus posibilidades, para mantener viva una tradición común.


Del Rosario de la Aurora a la festividad del 7 de octubre
Ese legado continúa teniendo expresión en el Molvízar actual.
Los cultos de este año comenzaron de manera especialmente significativa el domingo 4 de octubre, cuando a las 7:00 de la mañana tuvo lugar el tradicional Rosario de la Aurora, una de esas manifestaciones religiosas que conservan el carácter íntimo y popular de las antiguas celebraciones.
La jornada continuó con la Misa de las 12:30 horas, mientras que los días 4, 5 y 6 de octubre se desarrolló el Triduo en honor a la Virgen del Rosario, con exposición del Santísimo, rezo del Rosario y Santa Misa a partir de las 19:30 horas.
Tres jornadas de preparación que han desembocado este miércoles, 7 de octubre, festividad de Nuestra Señora del Rosario, en el día principal de los cultos.
A las 19:30 horas se ha celebrado el Rosario y la Santa Misa y, posteriormente, a las 20:30 horas, la tradicional procesión ha vuelto a llevar a la Virgen del Rosario por las calles de Molvízar.
La salida de la imagen constituye cada año el momento en el que la celebración abandona el interior del templo para encontrarse con el pueblo. Las calles se convierten entonces en prolongación de la iglesia y vecinos de distintas generaciones vuelven a reunirse alrededor de una tradición heredada de padres y abuelos.
La celebración mantiene así un vínculo entre el Molvízar de ayer y el de hoy. Cambian las generaciones y cambian muchos aspectos de la vida cotidiana, pero cada 7 de octubre permanece ese encuentro con la Virgen del Rosario.



Una tradición que continúa viva
En la conservación de estas celebraciones resulta fundamental la implicación de la comunidad parroquial y de quienes, de una manera u otra, colaboran durante todo el año.
En este sentido, el párroco D. Javier desarrolla en Molvízar una labor muy vinculada al mantenimiento de las tradiciones religiosas de la localidad, colaborando y ayudando en todo cuanto está a su alcance para que celebraciones transmitidas durante generaciones puedan continuar formando parte de la vida del municipio.
Junto a esa labor se encuentra, sobre todo, la participación de los vecinos. Porque una tradición solamente permanece verdaderamente viva cuando existe una comunidad dispuesta a transmitirla.



La Virgen del Rosario forma parte de esa memoria compartida. La recuerdan quienes participaron en sus fiestas siendo jóvenes; quienes colaboraron para reunir fondos; quienes acompañaron sus procesiones; quienes aprendieron de sus padres y abuelos a rezarle y quienes hoy acercan a sus hijos y nietos a contemplarla.
Desde el Ayuntamiento de Molvízar se pone en valor la conservación de unas tradiciones que constituyen parte del patrimonio histórico, religioso, cultural y humano del municipio. Más allá de las transformaciones experimentadas con el paso de los años, estas celebraciones siguen siendo puntos de encuentro entre generaciones y testimonios de la identidad colectiva de nuestro pueblo.
La celebración de este 7 de octubre vuelve así a escribir una página más de una historia que comenzó siglos atrás.
La que fuera antigua patrona de Molvízar continúa saliendo al encuentro de un pueblo que no ha olvidado su nombre ni lo que representa. Y mientras vuelvan a escucharse las oraciones del Rosario, mientras las puertas del templo vuelvan a abrirse cada 7 de octubre y mientras los vecinos acompañen su imagen por las calles, aquella devoción recibida de generaciones anteriores seguirá formando parte de la vida de Molvízar.
Porque celebrar a la Virgen del Rosario es también recordar nuestra historia, mantener nuestras tradiciones y transmitir a quienes vienen detrás una parte esencial de la memoria de nuestro pueblo.














